Arreglos con forma de abanico, vertical y de T invertida

En un arreglo con forma de abanico se coloca la flor vertical en el centro del recipiente, que sirve de guía para distribuir el resto con ejemplares que se abren a los lados y que, inclinados hacia arriba, marcan el contorno del abanico.

Luego, desde el centro, se rellena el centro con flores y hojas más cortas guiándolas hacia fuera. Alejarse de la composición proporciona una mejor perspectiva y permite rectificar, de ser necesario mientras se sigue haciendo la composición.

En el caso de la forma vertical, las flores terminadas en punta marcan este tipo de arreglo. Una colocada en el centro del recipiente perfila la alzada. Las restantes se colocan a diferentes alturas.

Finalmente, para el caso de la “T” invertida, se precisa una espuma de floristería que sobrepase el borde del recipiente. Después de disponer de la flor y la rama más larga en el centro, se van agregando las otras más cortas. Con flores en punta o de forma redonda y más cortas que las anteriores, se da forma a la base de la T, situándolas a ambos lados y hacia fuera. La base se rellena con flores redondas intercaladas con follaje.

abanico

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